Wednesday, November 21, 2012

Te regalo la Regla de Oro

Hace unos años, estaba preparando una clase para niños de aproximadamente 10 años y revisando el contenido del tema encontré lo que el libro menciona como la Regla de Oro:
"Trata a los demás como quieres que te traten".
Yo había escuchado de niña esta frase, pero sinceramente implicaba para mí muchas "renuncias" si quería vivirlo, así que muy cómodamente, sólo la usaba cuando me convenía.

Ya pasaron algunos lustros (si digo décadas voy a sonar muy anciana) y al encontrarme con esta frase en el libro, sentí una sacudida, tal vez, debería decir, ¡clink! me cayó el veinte. Claro! llegó a mí la avalancha de estupideces que he hecho, ¡a cuánta gente he lastimado! Por tantos años me había creído el centro del mundo, con derecho a todo, como si me debieran la vida todos los que me rodean! y por lo tanto, quién era yo para llegar a una clase y decirles a unos niños pequeños, que debían aplicar esta regla de oro.¡Si yo no lo hice...!

Pensé, para pararme a hablar del asunto, creo que debo cambiar algunas cosas, dicen que el ejemplo arrastra. A mí me gusta establecer algunos pasos para alcanzar mis propósitos y en este caso debía ser realista, no se cambia de la noche a la mañana algo ya bien arraigado. Entonces...MANOS A LA OBRA!

Paso 1:definir los síntomas (me gusta ser el centro del mundo, dirigir a los demás, sentirme satisfecha de mis logros pues les pongo mucho esfuerzo, me gusta que salga perfecto, los demás deben hacer las cosas rápido y bien, como yo lo hago)
Paso 2: reconocer la enfermedad (padezco soberbia)
Paso 3: qué valor debo adquirir..."curación"..."medicina" (humildad)
Paso 4: establecer un propósito traducido en acción concreta (voy a pensar antes de corregir a alguien)

Cuando ya vaya ejercitando esta primera acción llamémosla "reflexiva" entonces, cambiaré el paso 3. Mientras no lo logre, sumaré una más y trabajaré además en la siguiente.
Para asegurar el avance, esto lo acompañé de pequeñas dosis de lectura, relacionada con la enfermedad (soberbia) por supuesto, desde buenos libros como la Biblia, pasando por libros de formación humana hasta "gotitas de reflexión" de la biblioteca de la abuela, que sé yo, todo lo que encontré.
Tal vez se oye complicado, pero así he logrado mejorar un poquitititiitito y sigo en la lucha.

Si vemos los periódicos o noticieros, están repletos de esa ausencia de la "regla de oro".
Somos como ese experimento que hacíamos en la primaria "vasos capilares", (vasos deshechables unidos por popotes, que al llenar unos con agua, se van llenando los demás). Todos afectamos a todos con el bien o con el mal, ¡NOSOTROS DECIDIMOS!
No esperemos que los demás cambien para iniciar nosotros, empieza tú mismo y verás que te conviertes en un buen factor de cambio.


Monday, November 19, 2012

Ánimo a la vida, mujeres!!!

Hoy es un buen día para empezar a escribir, creo que el tiempo frío y lluvioso refleja mi estado de ánimo. Los días 19 son para mí muy tristes... perdí a mi madre hace 3 años y un mes y desde entonces, se han dado una serie de contratiempos, por los cuales, me alegro de que mi madre no los haya padecido en vida.

Sin embargo, la vida continúa y hay que verla positivamente y recordar sanamente, en cómo han influído estas personas en nuestra historia y en lo que ahora somos. Algo a lo que me gusta dedicarle tiempo es a pensar que en cada familia tenemos grandes personajes, de los cuales me gusta recordar algunas anécdotas, porque son lecciones de vida, que nutren la que ahora tengo.

Hoy quiero recordar a mi madre, mujer que desde niña demostró un carácter fuerte, producto también de la formación de su propia mamá y también de su abuela. No fue de buenas calificaciones pero sí poseía una gran sensatez. Cosa que actualmente no vemos en muchos de los niños y jóvenes, de ambos sexos, de nuestra época.

Siempre se preocupaba de los demás, amaba mucho a su mamá aunque vivían en pleito por los caracteres tan parecidos que tenían. Su única hermana y ella, eran como almas que se completaban y tuvieron una gran amistad, hasta que la muerte de la primera las separó corporalmente, porque siempre habló de que se sentía acompañada, aunque en planos diferentes. Físicamente bella, siempre de carácter alegre, le gustaba cantar y tocar la guitarra, contar chistes en reuniones, era lo que se conoce como " el alma de las fiestas". Con una gran capacidad para socializar y hacer amigos, tanto, que se fue, teniendo amistades con 60 años de conocerse y de compartir viajes, vivencias y sobretodo un gran cariño.

En su matrimonio, aunque clásico en México, con un hombre machista e ignorante, sin comunicación porque imperaba el alcohol y el adulterio, nunca se dejó manipular y menos dejó ver el daño de la violencia psicológica que el hombre frustrado (que escogió erróneamente por esposo), ejercía cada vez que podía.

Siempre luchó por sus hijos para sacarlos adelante. Cuando cuento que mi madre llegó a tener sólo un vestido y un par de zapatos, veo rostros con expresión de incredulidad, pero puedo asegurar que la imagen de su ropero con sólo estas dos prendas, la tengo muy clara, pues todo lo que poseía, fruto de su trabajo en su soltería, lo perdió para estar al día con los gastos de sus hijos, especialmente cuando el hombre se desapareció y decidió formar otra familia (esa es otra historia... que no tocaré por el momento, dejaré la incognita de cómo acabó este ser egoísta)

Lo que más recuerdo de ella además del inmenso amor que me dió, es su "atenta escucha", su empatía y comprensión. Siempre avanzada a su época, con ideas muy de ahora, por eso entendía lo que yo vivía y con una claridad y una lógica extraordinaria. También, gracias a esto, podía tener una gran diversidad de amigos, todos se sentían comprendidos y acogidos sin importar cómo eran ó cómo vivían.

Tuvo un secreto?
Sí definitivamente...
Un gran amor. Dios nuestro Señor y como modelo a María, nuestra madre.
Por encima de la fragilidad humana que todos tenemos, un espíritu fuerte.