Sunday, February 24, 2013

La amistad, un valor que hay que cuidar.

Las personas a quienes sus padres les enseñaron el valor de la amistad, son personas muy generosas. Ellos nunca se ponen a pensar lo que pueden recibir de aquellos a quienes les regalan su amistad. Tienen una clara conciencia de la existencia del otro, esto quiere decir, es el momento en el que un ser humano sale de sí mismo y se da a los demás. Se ocupan de los demás, de cómo pueden ayudarlos en sus necesidades y los apoyan en sus tristezas.

Sin embargo, ellos no pueden saber si los otros, piensan y actúan de igual manera. Corren el riesgo de tener como objeto de su generosidad, personas que les gusta ser "apapachadas", consentidas de la vida, inmaduras y esto puede ser de manera inconciente, no con mala intensión, pero son en consecuencia ingratos.
Y aunque esto no es relevante para un ser con pureza espiritual, sí es importante que los otros tengan la sensibilidad de valorar el que hayan encontrado un verdadero amigo, porque esto no se da en los árboles y tratándolos sin afecto, con aquella fría actitud de saberlos "seguros", de que podrán contar siempre con ellos, pueden dañarlos y perderlos.

El generoso, nunca se cansa de dar, pero como ser inteligente, llega a entender, que no es "bueno" para el otro, al cual me atrevo a calificar de egocentrista, el seguirle dando todo, pues no lo deja crecer espiritualmente y se acostumbra a pensar que todo se lo merece y vive en un mundo irreal.

Esto no quiere decir, que vivamos condicionando nuestra amistad, sino que simplemente es muy sano, el tener claro, que siempre, como buen amigo, debemos buscar el "bien del otro" y pedir a Dios la sabiduría para dosificar esa hermosa forma de amor llamada AMISTAD.

EL QUE TIENE UN AMIGO, TIENE UN TESORO.

Paz y Bien!