Saturday, January 19, 2013

Nunca dejes solo a un amigo.

¿Qué puedes hacer cuando una persona te dice, que hay momentos de su vida en que ha pensado en suicidarse? 
Sientes que el corazón se te estruja de tristeza e impotencia por el cariño que sientes por ella. Pienso que nadie debe pasar por una situación que pudiera llevarlo a pensar así.

La desintegración familiar ha sido en todas las épocas la causa de vidas frustradas, tristes y sumidas en la depresión. Los hijos en edad de crecimiento, cuando son abandonados por uno de los progenitores, dejan inconcluso el proceso de formación de los diferentes aspectos de la persona y si el otro progenitor no es cuidadoso de cómo sus hijos sufren esta pérdida y redoblan esfuerzos para fortalecer su autoestima y voluntad, pueden llegar a causar un daño permanente en la vida de ese hijo. 
Por que aún cuando hay dolor en la separación de los cónyuges, lo están haciendo a la edad suficiente y concientes de que es la consecuencia de sus propios actos. Pero los niños...

El dolor del abandono es una cicatriz que permanece en el corazón de quien lo sufre, tooooda su vida. Es como perder la brújula de la misión para la que fueron puestos en este mundo, provocando baja autoestima, frustración, soledad...
La severidad de este daño está en función del temperamento y el carácter de la persona en cuestión, pues  dependiendo de qué tan sensible es una persona, del grado de formación de la voluntad que haya logrado alcanzar y además, de qué tanto sea acompañado por un adulto maduro, que le explique la situación, se verá que tanta estabilidad emocional puede lograr en el futuro y así poder desarrollar su vida adulta.

Observando a las personas, reflexionemos, cada una es producto de una historia diferente, aún siendo de la misma familia. Bien, ahí podremos constatar lo siguiente: dependiendo de cómo aborde sus problemas de adulto o el estilo de vida que lleva, podría ser el pasado que "haya en su vida".

Un amigo me dijo una vez "cuando ví que ya no tenía papá, fuí a la Iglesia y le dije a Dios: ya no tengo papá, ahora tú tienes que ser mi papá, guíame en lo que tengo qué hacer..."(14 años de edad)

Si al menos los padres tuvieron el acierto de darles una formación cristiana, eso es muy importante, porque al menos, siempre va a ver una constante búsqueda de Dios y esa alma no queda totalmente a la deriva.

Esta situación ha sido frecuente y en la actualidad más, los padres de estos hijos, esquivan la realidad o la ignoran en su mayoría. Hay que prevenir, rompamos la cadena, "nosotros no escogemos a nuestros padres, pero a nuestra pareja para toda la vida, sí". Este es un derecho que debemos ejercer todos, sea, cual sea nuestra historia, seamos valientes, aceptemos nuestras cicatrices pero no las usemos como pretexto de nuestros errores de adulto y no repitamos malas historias.
Formémonos como personas, recurre a nuestra Santa Madre Iglesia, fue fundada por Cristo y aunque algunas personas la dañan con malos testimonios, no dejes de buscar, hasta encontrar las personas adecuadas para que te ayuden, que Dios no desampara y si se lo pides, las va a poner en tu camino.

Y cada uno de nosotros, no dejemos solos a los que nos necesitan, no temamos al compromiso de estar cerca de aquellos que se sienten abandonados, no queridos, más aún, cuando han caído en caminos "obscuros" y se han hecho más daño. Apoyémoslos, busquemos para ellos ayuda profesional y si no sabes dónde, pregúntame...

¡Paz y Bien!


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