Monday, February 8, 2016



PERSONAJES DE NUESTRA CIUDAD.

Es curioso como vamos por la vida sin mirar a tantas personas tan particulares que pasan por nuestro camino y quienes es seguro... tienen una historia. Aún sin querer verlas, hay algunas que se imponen y llaman nuestra atención.

Ayer cruzó frente a mí un señor, del cual no me había dado cuenta de que ya se encontraba en el lugar desde antes de que yo llegara, sentado en una silla y callado. Cuando se puso de pie me resultó llamativa la combinación de colores de su vestuario pero sin darle mayor importancia.  Era un hombre de mediana estatura, delgado, de piel morena y cabello blanco, abundante, cubierto con una malla negra, como las que usan los cocineros. Por más que me esforcé, no pude calcular su edad, no alcanzaba a ver su rostro ya que usaba unos lentes con armazón muy grueso del tipo que usan los corredores de autos, se notaba que alguna vez fueron blancos y le presionaban la cara sin dejar ver con claridad sus facciones. Vestía pantalón rojo, saco de lino blanco bastante percudido, corbata blanca llena de incrustaciones plateadas, asumo que la camisa era blanca y calzaba zapatos negros que terminaban en punta, perfectamente limpios.

Como tuve oportunidad de observarlo por un buen rato, ví cómo de su morral negro con motas blancas sacaba un bolígrafo y escribía en su mano, luego la mostraba como para que leyeran lo que había escrito, aquellos que mirábamos chismosamente. Obviamente, no alcancé a leer.

Guardó su bolígrafo y rascaba dentro del morral como buscando entre sus tesoros, yo trataba de no mirarlo y ser más discreta, pero he de confesar que me era imposible ya dejar de mirarlo. Había logrado llamar toda mi atención.

Por fín, sacó una bandera mexicana de aproximadamente 40 cm. x 50 cm., era de esas banderas que hace unos años llegaron a nuestras casas como obsequio de algún personaje del gobierno que la verdad no recuerdo. La extendió y la sostuvo frente a él con mucho orgullo, volteó a mirar a todos los que ahí andábamos. Posando y muy simpático caminó unos pasos para pararse sobre las raíces de un árbol para quedar más en alto, lo que me causó mucha ternura, pues muy serio lucía su bandera.

Como nadie le hizo caso alguno, la dobló sobre los mismos pliegues que tenía, la guardó en su morral y se volvió a sentar. Me distraje de observarlo, hasta que al rato, se puso de pie y el color rojo de su pantalón me hizo voltear y mirarlo, ya de nuevo había sacado la bandera doblada perfectamente y sostenía frente a él y dejaba ver sólo el escudo nacional, como siempre mostrándola a los demás y haciendo con la mano un gesto como de saludo militar.

Luego de guardarla en su morral ya se sentó y quedó muy quietesito sin ya moverse más. No se le veía desnutrido, ni sucio, simplemente lucía "diferente".

No pude ver que camino tomó pero me hizo pensar: quién será? dónde vivirá? por qué vestirá así? Estará detenida su mente en algún momento de su vida?

Me animé a compartir este experiencia visual porque nuestras vidas están ocupadas en nosotros mismos y la mayor parte del tiempo dejamos de ver a otros, que posiblemente con sólo su vestir y sus actos extravagantes nos quieren decir algo o simplemente dejar claro que existen entre nosotros y son parte de nuestra sociedad, que dejan "huella" en silencio pero que se vuelven personajes permanentes de nuestra ciudad.

Brío

¡Paz y Bien!





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